La ciudad de Santa Cruz
de la Sierra, capital del Departamento de Santa Cruz, fue
fundada el 26 de febrero
de 1.561 y se encuentra ubicada
en una llanura que se conoce con el nombre de Grigotá.
La ciudad esta localizada en la provincia Andrés
Ibáñez y corresponde a la jurisdicción municipal de la
sección capital de la provincia. El municipio de la ciudad
cuenta con una superficie de aproximadamente 350 kilómetros
cuadrados y cuenta con 12 distritos municipales urbanos y 3
cantones rurales. La topografía de la ciudad es plana y
presenta un
clima con temperaturas extremas de 10 grados centígrados en
invierno y 35 grados centígrados en verano y cuenta con una
densidad promedio de 50 habitantes por hectárea.
La ciudad de Santa Cruz de la Sierra inicia un
proceso de fuerte crecimiento a partir de los años 50 y en
la década de los 70 la ciudad se integra al mercado
nacional a través del crecimiento del transporte y las
comunicaciones con la construcción de la carretera
asfaltada a Cochabamba y la construcción de la línea férrea
a Corumbá y Yacuiba, todo ello en el contexto de las políticas
nacionales de sustitución de importaciones y la ampliación
de la frontera agrícola relativamente comunes en América
Latina. Desde entonces la ciudad a diversificado su economía
y ha recibido un importante flujo migratorio; de contar en
la década de los 50 con 41.000 habitantes paso a tener en
el 2002, 1.114.000
habitantes y una superficie aproximada de 30.000 hectáreas
.
La ciudad tiene una amplia red de caminos,
carreteras y ferrovías. Hacia el Norte esta comunicada con
Cochabamba y La Paz, hacia el Este tiene la red ferroviaria
que llega a Puerto Suárez en la frontera con Brasil, hacia
el Sur la carretera y ferrovía hacia Yacuiba frontera con
la República Argentina, hacia el Oeste tiene la carretera
antigua a Cochabamba comunicando a la ciudad con los valles
mesotérmicos y hacia el Noroeste cuenta con la carretera
que comunica a la ciudad con la Chiquitanía y el
Departamento del Beni.
Caracterización
de la Economía Urbana
Santa Cruz de la Sierra se
presenta como una ciudad dinámica y emergente, que se
encuentra en un proceso de afianzamiento de su propio
desarrollo, en búsqueda aun de sus potenciales ventajas
competitivas de producción y con un incipiente aprendizaje
respecto a la administración y gestión de su proyecto de
ciudad productiva.
A partir de los años cincuenta,
la conformación de la base económica tuvo una correlación
directa con el crecimiento demográfico y la dinámica del
desarrollo regional, como consecuencia de la ejecución de
proyectos de infraestructura vial, la expansión de la
actividad agropecuaria, la producción de hidrocarburos y la
implementación de industrias procesadoras de materias
primas (agroindustrias).
En los años setenta la economía de la ciudad
estuvo caracterizada por el decaimiento de las actividades
económicas tradicionales y por el surgimiento de funciones
de centro comercial nacional, núcleo financiero,
administrativo y de servicios, así como de microempresas
favorecidas por el mercado urbano en rápida expansión.
La crisis de los años ochenta repercutió en la
base económica y su debilidad se manifestó por su
incapacidad en la generación de empleos estables y
permanentes para atender las demandas de una población
creciente, agudizando la problemática de la informalidad,
que se refleja mayormente en el comercio en mercados, ventas
ambulantes y uso indiscriminado de los espacios
públicos en actividades económicas.
En la década del 90, la ciudad se ha constituido
en el núcleo vital del Area Metropolitana en formación y
de su área de influencia, concentrando al 13.5 % de la
población nacional. El dinamismo de la ciudad se ha visto
reflejada por el crecimiento del PIB regional que superó en
un 2% al promedio obtenido en el ámbito nacional, pero su
impacto se diluye por el rápido crecimiento demográfico y
la creciente inmigración de población que busca mejores
oportunidades en la ciudad.
Los recursos que dinamizaron la economía
urbana, tradicionalmente fueron los hidrocarburos y en la década
de los 90 han tenido una importancia creciente las
exportaciones no tradicionales vinculadas directamente a la
agroindustria y los
productos forestales. El
resto de los sectores, especialmente el comercio y los
servicios, estuvieron muy ligados a actividades que usufructúan
de los recursos naturales.
Las exportaciones no tradicionales,
vinculadas especialmente a la agropecuaria, no son
suficientes todavía para generar mayores oportunidades de
empleo y generación de ingresos en la economía urbana, por
lo que el problema del empleo es cada vez más urbano y con
alternativas dirigidas casi exclusivamente al comercio y los
servicios informales.
El Censo de Establecimientos Económicos
realizado por el INE en 1992 establece que la economía de
la ciudad presentaba una alta terciarización de la estructura económica, por cuanto
los servicios y el comercio representan
el 94% de los establecimientos económicos y cobijan
el 85% de la mano de obra, ver gráfico Nro. 1.
Gráfico Nro. 1
FUENTE:
INE, “Censo de Establecimientos Económicos”, 1992
De esta manera, la ciudad se constituye en
un importante centro comercial y de servicios de importancia
nacional. La mayoría de los establecimientos económicos
(51%) esta localizado dentro del segundo anillo.
Por
consiguiente la base económica de la ciudad presenta dos
dimensiones:
·
Existencia
de un sector moderno vinculado e integrado al exterior,
donde los patrones de producción y consumo no se
diferencian sustantivamente con los del ámbito
internacional. Expresado directamente con los programas de
privatización y capitalización emprendidos y el sector
terciario que muestra un crecimiento y consolidación mas rápido,
vinculado con los procesos de globalización, donde se
destaca la creciente sofisticación de la intermediación
financiera, el desarrollo de las telecomunicaciones y la
diversificación de las exportaciones no tradicionales.
·
Al
mismo tiempo, en la ciudad se han generado procesos de
segregación y concentración de ingresos, que se demuestra
a través del acceso diferenciado a los servicios básicos y
bienes urbanos. Además
el proceso de urbanización se presenta para la mayoría de
los sectores; como rezagado en lo referente a la provisión
de infraestructura y equipamiento básico, por lo que la
urbanización acelerada se ha visto acompañada también por
aumentos cuantitativos de población en condiciones de
pobreza, ubicados principalmente fuera del cuarto anillo de
la ciudad.
Esta doble dimensión
significa un doble desafío para alcanzar los objetivos del
desarrollo económico para la ciudad;
hay que satisfacer los requerimientos de servicios,
equipamientos y funcionalidad que se imponen con la
globalización y al mismo tiempo, es imperativo impedir el
deterioro de la situación socioeconómica de la mayoría de
la población e impulsar el crecimiento y desarrollo de los
grupos urbanos en condiciones de pobreza.
La Pobreza en la Ciudad de Santa Cruz
La ciudad de Santa Cruz de la
Sierra, para efectos administrativos, ha sido dividida por
el Gobierno Municipal en doce distritos municipales y tres
cantones rurales, los mismos que han
surgido progresivamente de acuerdo al crecimiento de
la mancha urbana.
El descontrolado proceso
de urbanización y crecimiento explosivo de la población de
la ciudad, más que un resultado sostenido del desarrollo de
las fuerzas productivas, es producto, entre otros factores,
de la expulsión a la ciudad desde las zonas rurales
empobrecidas del Altiplano y los Valles, como de las propias
provincias del departamento.
Esta situación a dado lugar que la ciudad
paulatinamente cobije a un mayor número de gente pobre y
por otro que la población citadina se encuentra en un
proceso de empobrecimiento fruto de la crisis económica del
país. Los datos muestran que en 1992 de cada 100 personas
aproximadamente 42 eran pobres y en el 2000 54 de cada 100
son pobres (gráfico Nro 2). Por tanto mas de la mitad de la
población se encuentra sin cobertura apropiada de servicios
básicos, salud, educación y vivienda, con las consecuentes
desventajas para el desarrollo humano.
Por otra parte según el nivel de pobreza, entre
1992 y el 2000 la población en el umbral de la pobreza
aumento en 13.3 puntos porcentuales, pasando de 25.5 % en
1992 al 38.8% en el año 2000. Asimismo también aumentaron
los pobres moderados en 9.6% y por lógica consecuencia
disminuyó la población con necesidades básicas
satisfechas en 5.8% entre 1992 y el 2000 (gráfico Nro. 3).
Otro indicador que permite analizar la situación
de pobreza es el Índice de Desarrollo Humano (IDH). El IDH
calculado por el PNUD en 1995 para la ciudad de Santa Cruz
fue de 0.85 superior en 10 puntos respecto al Índice
Departamental y en 4 puntos respecto al de la ciudad de La
Paz, que es de 0.81.
A su vez el valor promedio del IDH en la ciudad
esconde grandes diferencias a nivel de los distritos
municipales, tal como se presenta a continuación:
Cuadro
Nro. 1
Ciudad
de Santa Cruz: IDH por distritos municipales
(año
1995)
|
Distrito
Municipal
|
I
D H
|
Orden
según IDH
|
|
11
|
0.888
|
1
|
|
2
|
0.885
|
2
|
|
3
|
0.869
|
3
|
|
1
|
0.864
|
4
|
|
4
|
0.859
|
5
|
|
10
|
0.820
|
6
|
|
5
|
0.817
|
7
|
|
9
|
0.808
|
8
|
|
6
|
0.803
|
9
|
|
7
|
0.795
|
10
|
|
8
|
0.737
|
11
|
|
Promedio
Ciudad
|
0.853
|
|
Como se puede observar,
existen marcadas diferencias en el IDH por distritos
municipales, conforme a su localización y consolidación
urbanística, los distritos ubicados fuera del cuarto anillo
de la ciudad, presentan los mas bajos Índices de Desarrollo
Humano, en estos distritos se encuentran en peor situación
los asentamientos urbanos espontáneos, fruto de
ocupaciones de hecho. Confirmando esta situación, se
observa que el IDH de la zona central (distrito 11) es de
0.888, mientras que el índice del distrito 8 (Plan 3000) es
de sólo 0.737, es decir 15 puntos por debajo del de la zona
central.
Finalmente
cabe mencionar que en 6 de los 15 distritos municipales (12
distritos municipales urbanos y tres cantones), más del 60
% de los hogares son
pobres, estos datos confirman que en la ciudad existen
grandes diferencias en relación a las condiciones de vida
de la población; por un lado se observa que existen
distritos que cobijan a un 92,9 % de hogares no pobres y en
contrapartida en el distrito 6 (Pampa de la Isla) el 68.1%
de los hogares son pobres.
Mayor
detalle sobre el porcentaje de hogares pobres por distrito
se puede observar en el gráfico Nro. 4.
Gráfico
Nro. 4
PORCENTAJE
DE HOGARES POBRES POR DISTRITOS MUNICIPALES
Merced a esa realidad, la
sociedad cruceña es hoy multicultural y multiétnica con
notorias brechas de inequidad. El proceso de urbanización y
crecimiento no ha tenido un liderazgo, personal o colectivo,
que encarne el proyecto de construcción de la ciudad
tomando en cuenta la totalidad, con el objetivo de rescatar
el criterio de unidad en la diversidad y el de riqueza en
las diferencias de los actores sociales locales, con sus múltiples
identidades, culturas y aspiraciones.
Pero tampoco ha sido
acompañado por un proyecto participativo de construcción
de ciudad económicamente competitiva y sostenible, que
fortalezca el capital social y humano de la comunidad, con
capacidad de integración frente a la dispersión.
Hoy existe una marcada
diferenciación social, económica, cultural, étnica y
espacial, lo que a su vez impide una integración social
horizontal y más bien habla de una sociedad fragmentada,
insolidaria y dispersa, sin mecanismos de integración
sociocultural que disminuyan los efectos de marginalidad y
exclusión que genera la pobreza.
La crisis del desarrollo de la ciudad
manifestado en un acelerado proceso de urbanización,
rezagada y/o con poca efectividad en la provisión de la
infraestructura y equipamiento básico, ha implicado en
consecuencia, el crecimiento de la población en condiciones
de pobreza, lo que impone nuevas áreas de gestión y de
acción, prioritarias para el Gobierno Municipal y la
Prefectura del Departamento.
La inexistencia de un proyecto de ciudad
productiva, aunado a la incipiente administración y gestión
en temas de la economía urbana, implica que el impacto
socioeconómico de las inversiones del municipio se diluya y
no contribuya a los requerimientos para la eficiencia
urbana. Del
mismo modo, la falta de coordinación interinstitucional y
de planes concertados de inversión con las cooperativas y
empresas de servicios públicos no coadyuva a una gestión
urbana que promueva decididamente el desarrollo económico
urbano.
Con
relación a la metropolización, la inexistencia de políticas
y acciones está provocando problemas con relación a la
falta de gestión que articule los gobiernos municipales,
que quedaran probablemente
“entregados” a fuerzas económicas y políticas
que rebasen su jurisdicción, sino se actúa de acuerdo a un
Plan Estratégico.